Hanane Aad

Las órbitas del alma

 

Las órbitas del alma

 

 

(Traducción al español de Rafael Soler)

 

 

 

SACRIFICIO

 

Mi rostro se rompió hace tiempo.

Durante años sin él viví,

no pude llorar

porque también mis ojos se rompieron.

Crecieron silenciosos los espejos,

y sus mundos se cerraron.

Mi rostro destrozado,

tembló el universo,

mi rostro destrozado

y mi corazón escuchó

acercándose los pasos del frío,

pero renunció a resistir.

Dijo: rómpeme, como hiciste con el rostro,

pero antes expándeme como destellos de amor,

en los que prevalece

el frío, la oscuridad y la flagelación.

Planta en el desierto cuanto de mí reste

y llegará el milagro,

planta en el desierto cuanto de mí reste

y florecerán en su arena

lilas y jazmines.

Rocía con mi sangre

los bordes de la herida

y de mis heridas brotando

bálsamo seré.

 

 

 

 

LAS ÓRBITAS DEL ALMA

 

Mi verdadera estrella gira

en las órbitas del alma.

Allí merodeo al amanecer

allí dejo mi cansada caravana.

Mi fiel y misteriosa estrella

me espera siempre

en los quiebres del tiempo,

en la tormenta y sus laderas.

Mi verdadera estrella

gira en las órbitas del alma,

ante su presencia me arrodillo,

musito,

leo el cántico esencial,

me sumerjo en el océano de ser.

Alma de suprema ternura,

abrazo los sueños de libertad,

lavándolos con mis lágrimas leves

hasta que puros resplandecen.

Que ellos me salven,

que me eleven

sobre el luminoso arco de la certeza.

 

 

 

 

COMPASIÓN PÚRPURA

 

Mis ojos la guarida del asombro

mi sonrisa un cetro honesto

yo misma un violín suspendido

entre el alma temblorosa

y la cadencia de sus cuerdas.

 

Elévame sobre tus palmas

con el ímpetu de una última apuesta.

Dibuja las fértiles praderas de la infancia

con tu compasión púrpura.

Colma los cántaros del instante

con vino derramado eternamente.

 

Dale a mis labios un tajo mítico,

inventa para mi rostro

un horizonte blanco como la virtud.

Llévame en tu pecho

como un delicioso secreto,

y refúgiate en su sombra

cuando pierdas la ternura.

Permite que me oculte disipada

entre tus huesos,

como primavera ascendiendo por tus venas.

Llévame en cada amanecer

hacia tu serenidad.

Saborea la lluvia de mi memoria,

deja que su calor restaure

el frío del alma.

 

Llévame a la cima de tus anhelos,

usa los destellos de mis párpados

para derribar al cruel emperador,

con la limpieza de mi corazón

purga este universo lacerado por la niebla,

espérame allí,

en las tardes de otros tiempos,

donde se enjoyan nuevas vidas,

espérame allí,

en el filo de lo absoluto,

abrázame allí en mi plenitud,

canta y baila conmigo,

celebrando el encuentro,

envueltos por lo eterno,

por la unión de la libertad y la certeza.

 

 

 

 

Hanane Aad. Poeta nacida en el Líbano. Es periodista, crítica literaria y traductora. Vive en Austria (Viena), desde 2009. Tiene estudios de Periodismo y Comunicación por las universidades de Líbano y París 2. Ha publicado siete libros de poesía: ¿Quién me podrá dar seguridad? (Mumbai, India 2015); Dueto de flores (Japonés e inglés, en adición a 5 libros publicados en árabe en Beirut, Líbano): Llevo la libertad en mi boca (2010); Perlas del alma cabalgando virtud (2005); Diálogo de culturas y amor del lenguaje (2001); Como un grano de trigo (1998); El eco de la nostalgia (1992). Ganó el Premio a la excelencia en poesía en el Festival literario Tudor Arguezi en 2014 en Targu Jiu in Gorj, Rumania, y recibió el Premio a la excelencia en poesía extranjera en el festival de poesía de Satu Mare, Rumania, en 2011. Ha leído sus textos en eventos poéticos y festivales de poesía en Europa, Asia y Latinoamérica. Parte de su obra ha sido publicada en varias antologías y revistas de diferentes países y lenguas: alemán, francés, español, holandés, italiano, ruso, japonés, estonio, turco, hindi, bosnio, búlgaro y portugués. Entre otras distinciones ha recibido el Premio Internacional por la Excelencia en Periodismo de la Unión Católica Internacional de la Prensa (2011) y el Premio del Ministerio de Cultura del Líbano (2000).

Written by Mario Meléndez

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